Irlanda
Francia
Francia
Una ruta por dos de las regiones más pintorescas de Francia: Por un lado una nación celta, la bretona integrada en Francia pero que conserva unas tradiciones vertidas al mar: Su Finisterre, ciudades como Vannes, Quimper o Nantes y pueblos incomparables como Dinan o Saint Malo. La Normandía destaca en cambio por una capital indiscutible y una de las ciudades más bellas de Francia: Rouen, donde el gótico es el protagonista. Y en medio, el lugar más visitado de Francia: el incomparable Mont Sant Michel, rodeado por las marees más profundas de Europa. Ruta 2: Alsacia y Selva negra (7 noches días) Alsacia se encuentra en la parte oriental de Francia, justo en la frontera con Alemania. Está considerada como una de las regiones más bonitas de Europa, caracterizada por sus canales, los famosos mercados navideños, los pueblos con encanto, etc. La selva negra es una de las mayores extensiones forestales de Europa pero también es un importantísimo punto turístico desde donde explorar tanto su magnífica red de pueblos y senderos como sus alrededores: las cataratas del Rin (Suiza ), el lago Constanza; las villas medievales de Tubinga, los castillos de Hohenzollern o Lichtenstein, las ciudades universitarias de Heidelberg y Freiburg... un viaje inolvidable en el corazón de Europa. Precio: Desde 850€ (Ruta y días flexibles a gusto del viajero)
|
Eslovenia
Eslovenia
|
Finlandia
Finlandia Ruta 1: Finlandia + Estonia (11 días) Visita Helsinki, la cosmopolita capital finlandesa y desde allí parte a enfrentarte con los miles de km2 de pura naturaleza que ofrece Finlandia. Duerme en una cabaña perfectamente mueblada a pie de un lago, penetra en el parque natural de Koli, con las mejores vistas del país o relájate la mayor sauna de humo del mundo en Kuopio. Disfruta del castillo medieval de Savonlinna, el mejor conservado de Escandinavia. Además, la capital de Estonia, Tallin, te ofrece uno de los mejores cascos antiguos de Europa (Patrimonio de la Unesco)
|
Dinamarca
Dinamarca Dinamarca fue tierra de vikingos y de grandes navegantes. De sus costas partieron exploradores y conquistadores. Cierto es que de vestigios vikingos pocos quedan, pero de su época de esplendor naval y su imperio comercial sí: los castillos y jardines son de una arquitectura elegante sin igual y Copenhage compite con Estocolmo como la la capital más bella de Escandinavia. Por otro lado Dinamarca destaca por su extrema planície, aunque ello no le impide contar con paisajes únicos, des de los acantilados de Mon Klint y los bosques y lagos de Silkeborg a las playas en las islas del sur, de finísima arena. Si a ello le sumamos su pasión por la cerveza, sus parques de atracciones famosos en toda Europa (Legoland, Tivoli) y su hospitalidad, descubriremos un país que a diferencia de lo que se cree comunmente no resulta particularmente caro y sí muy acogedor, ordenado y volcado a los niños.
|